Los primeros artículos están rescatados de otro blog que hace ya más de un año había puesto en marcha, así que no os extrañéis si hago mención a artículos que no aparecen o al nombre del antiguo blog. Saludos.

martes, 16 de septiembre de 2014

Skull & Bones

Hay dos historias: la historia oficial, embustera, que se enseña ad usum delphini (Para el uso del delfín" Hoy sería algo así como "Apto para todo público"), y la historia secreta, en la que se encuentran las verdaderas causas de los acontecimientos: una historia vergonzosa.

Honoré de Balzac.
 
 

Empecemos diciendo que de la  Skull and Bones (calavera y huesos) también conocida como La Orden o La Hermandad de la Muerte,  son miembros entre otros Bush padre e hijo,y Jhon  Forbes Kerry (actual secretario de estado en USA) p.ej.
Esta sociedad secreta, cuyo emblema es una calavera y dos huesos cruzados al estilo de la bandera pirata,
existe desde mucho antes que Estados Unidos comenzara a ejercer el liderazgo mundial, fue fundada allí en el año 1833. Su carácter secreto es abrumador. Sus miembros ni siquiera pueden admitir que pertenecen a Skull & Bones.
Sin embargo, George Bush hijo lo ha reconocido en su autobiografía A charge to keep, como ya hemos mencionado, cuando a su padre le preguntaron acerca de su pertenencia a esa misma sociedad secreta, mientras era presidente de Estados Unidos en 1990, la única respuesta que obtuvo el periodista fue el silencio, el que Bush hijo lo admitiera podría ser debido a la estupidez que se le achaca o a que dado que hace tiempo que ha salido a la luz, se empiece a "abrir" para  presentarse como inofensiva, tras haber mutado en otra que estaría escondida y con sus secretos a buen resguardo, como de hecho parece ser que paso anteriormente con Phi Beta Kappa, que se sospecha que muto en La orden cuando empezaron a ser mal vistas las sociedades secretas en EE.UU alrededor de 1820, obligando a hacerse pública y listar a sus miembros el año 1830,ese es entonces el motivo por el cual William Russell (medio hermano de Samuel Russell: Samuel Russell, un joven banquero de Wall Street, fundó la “Russell & CIA“, una empresa que poco a poco iría creciendo gracias a las operaciones de contrabando con opio. Russell y compañía llego a ser uno de los mayores exportadores de opio de todo el mundo) habría viajado a Baviera en 1831. Habría sido necesario fundar una nueva sociedad secreta.

Bush admitiendo que pertenece a Skull and Bones

 Bush padre.




La Orden fue fundada, como hemos dicho, en 1833 como sucursal de una sociedad secreta alemana. El mayor estudioso sobre La Orden, el economista y periodista Antony Surton en su America's Secret Establishment logra identificar algunas conexiones importantes entre La Orden y sociedades secretas alemanas, concretamente los Illuminati de Baviera, aunque tenía un lapso de 50 años entre la disolución de la orden alemana y la creación de La Orden, alguna organización debió ocupar ese período de años como generadora de ideas iluministas.
 

Aparentemente, fue Phi Beta Kappa. En Secret societies of all ages and countries, de Charles Heckethom, publicado en 1875, se lee lo siguiente acerca de la red de fraternidades Phi Beta Kappa, que antes mencionamos, y que hoy cuenta con más de 200 sucursales en universidades norteamericanas:"Phi Beta Kappa, la sociedad a través de la cual los Illuminati de Baviera se habrían expandido a Estados Unidos. Sólo se admiten estudiantes universitarios a esta orden. La clave de acceso es 'la filosofía, no la religión, es la base de la acción'. O sea, la filosofía es la guía o la regla de la vida."

Phi Beta Kappa, al igual que los Illuminati de Baviera, fue fundada en el año 1776. Una buena parte de sus miembros participó en la revolución por la independencia de Estados Unidos. Sus miembros son elegidos "a dedo" en las principales doscientas universidades norteamericanas (al igual que se hace en La Orden de entre los alumnos de penúltimo año de la universidad de Yale). Diremos que esta sociedad tiene creencias paganas y una filosofía moral pragmática. El pragmatismo moral les induce a pensar que aun el más aberrante hecho puede ser cometido si los fines perseguidos se encuentran más cercanos. Este relativismo ético no debe resultar llamativo, dado que se basa en la idea racista típica de las élites, en el sentido de creerse seres superiores a los demás.
 
La Orden ha logrado hasta ahora permanecer casi en absoluto secreto. En los primeros 150 años de su existencia en la Universidad de Yale no se escribió ningún libro acerca de la existencia de este grupo minúsculo, y sólo aparecieron dos artículos periodísticos aislados, de los cuales se tenga noticia. El investigador Antony Sutton estaba trabajando acerca de hechos muy llamativos y relacionados con esta sociedad. Había descubierto cómo WallStreet financió la revolución bolchevique y la caída del zarismo en Rusia, y pocos años más tarde estaba financiando nada menos que al peor enemigo del comunismo: a Hitler. No sólo la élite financiaba extremos tan opuestos como a Lenin y Hitler, sino que además les vendía a ambos lo que necesitaban para desarrollarse y convertirse en mortales enemigos entre sí. A Hitler le vendían las materias primas de las cuales Alemania carecía, y además se la ayudaba a desarrollar  combustible sintético, del que Hitler no disponía. A la Rusia soviética, en cambio, que poseía muy abundantes materias primas, se le vendían armas y tecnología de punta comparable con la alemana y la norteamericana. Ocurre que tras la revolución bolchevique de 1917, Rusia dependía totalmente de la tecnología occidental para subsistir. Esto debe quedar claro. No sólo se le vendían armas, sino también los bienes de capital indispensables para desarrollar todo tipo de actividades. Sin la ayuda de WallStreet, en Rusia no se hubiera podido prender la luz, tomar agua, ni siquiera cocinar... Tal era la escasez de capital y bienes en el estado preindustrial en el que se hallaba Rusia en 1917.El misterio se acabó para Sutton cuando en 1983 recibe, de miembros anónimos y "arrepentidos" de La Orden, material secreto como para develar el misterio de la financiación simultánea de WallStreet a nazis y comunistas.
La Orden fue fundada en la Universidad de Yale por el magnate del opio estadounidense William Russell y por Alfonso Taft, padre de la única persona que fuera a la vez, sucesivamente, presidente de la Nación y presidente de la Suprema Corte de Justicia a inicios del siglo XX.
El origen germano de La Orden se debe a que Russell habría estado en la Universidad de Ingolstadt (Baviera) en 1831 y 1832, habiendo tomado allí contacto con una sociedad secreta (los illuminati). En esa época, en Baviera, Alemania, y en toda Europa, causaban furor las ideas del idealismo alemán sus máximas figuras eran Friedrich Wilhelm Georg Hegel y su antecesor Johann Fichte.
Hegel pensaba que el Estado era absoluto. Reducía al individuo y al individualismo a casi nada. Para Hegel, la libertad individual es sólo un concepto abstracto que el individuo puede alcanzar en tanto y en cuanto éste acepte su total sujeción al Estado y su dependencia de él. Una verdadera libertad individual para Hegel no existe.
Sin embargo, en términos prácticos, y esto lo habrían entendido muy bien y muy rápidamente Kussell y los miembros de la élite, el Estado no es más que una ficción, en el sentido de que se trata de un ente abstracto. Alguien debía estar, entonces, atrás del Estado, moviendo los hilos del poder. ¡Quién mejor, según el particular concepto de la élite, que ellos mismos para encargarse de esto.
Hegel creía que la realidad se modificaba perpetuamente a través de un infinito proceso de tesis y antítesis que derivaba en una síntesis, una especie de fusión de elementos tanto de la tesis como de la antítesis, en forma superadora.
La élite habría razonado que, si se necesitan cambios sociales para ejercer un poder global, y si sólo pueden ser realizados por un conflicto entre dos facciones antagónicas, opuestas entre sí en un proceso dialéctico de tipo hegeliano, ¿qué mejor entonces que controlar el conflicto? Dicho de otra manera, si se puede influir de manera muy importante en los dos bandos de un mismo conflicto y se puede tener cierta influencia low profile en su desarrollo, la élite bien podría entonces predecir, si bien no con exactitud, al menos con bastante precisión el resultado del mismo, y manejar lo más posible la realidad de acuerdo con sus propios intereses.

El eslogan vendría a ser: "Un conflicto controlado produce el resultado deseado". En un mundo con sólo la apariencia de libertad individual, si un reducido grupo de gente muy poderosa maneja desde las sombras al Estado, puede intentar inducir el curso de la historia y lograrlo por un período prolongado. Es posible que algunos sucesos no ocurran como fueron previstos, pero también es posible intentar corregirlos. Por ejemplo, no estaba previsto que el petróleo se acabara tan rápidamente en Estados Unidos. Por eso, a nivel táctico, con gran pragmatismo la élite aplica otro principio conocido en la estrategia militar al menos desde la época de emperador romano Dioclesiano: el de "Acción Reacción = Solución". Este principio es un mecanismo que se puede usar para generar cambios correctores. ¿Qué postula? Que si uno tiene un problema grave y, como consecuencia de él, debe realizar un acto repudiable por el consenso social -como lo sería, por ejemplo, invadir un país sin causa-, entonces nada mejor que provocar un acto que dé vuelta por completo a la opinión pública.
Las nociones sobre la filosofía hegeliana no fueron absorbidas por casualidad. Los lazos entre La Orden y las universidades de Berlín e Ingolstadt no se han limitado sólo a la presencia del fundador de Skull & Bones en Alemania en 1831 y 1832. Hacia mediados del siglo XIX, tres miembros de la más rancia aristocracia norteamericana viajaron a Alemania para recibir adoctrinamiento en políticas educativas. A su vuelta, ocuparon las presidencias de lastres universidades estratégicas más importantes de Estados Unidos: Yale, Comell y Johns Hopkins. Fue por esa época cuando miembros de La Orden fundaron nada menos que la American Historical Association y la American Economics Association, y ejercieron su influencia en institutos superiores incluso hasta de teología. La fundación de estas academias no es un dato menor, dado que mediante ellas se propugnó y se obtuvo la posibilidad deque existiera una única "historia oficial" y "doctrina económica oficial", de manera tal que la historia aparezca hoy como una sucesión de hechos casuales y caóticos producidos por fuerzas no conectadas entre sí. De esta manera, las guerras mundiales, el asesinato de Kennedy, el affaire Watergate y las guerras del Golfo son para la "historia oficial" sucesos aislados y desconectados.

Del mismo modo, en la academia de economía fundada por La Orden se eleva un altar al libre mercado y al individualismo, generando en la población el espejismo de que el "sueño americano" es posible, y de que cualquiera, compitiendo con los demás (nunca colaborando con la competencia), puede transformarse en un magnate. Por supuesto, la realidad es bien diferente: detrás de bambalinas los negocios están oligopolizados a un extremo desconocido por el gran público, y a veces hasta por los propios entendidos.



En cierto sentido, este dominio de un muy vasto aparato productivo por parte de un muy pequeño grupo de personas por parte de La Orden fue favorecido por una antigua práctica británica que el historiador Lawrence Stone explica minuciosamente en su obra Open élite: England 75401880. Se trata de la celebración limitada de matrimonios entre miembros de la propia aristocracia "sangre azul" (en el caso de EE.UU., entre familias de colonos llegadas en el siglo XVII) con varias de las familias de "nuevos ricos" (en el caso de EE.UU. se gestaron en el siglo XIX). Es así que, según Sutton, confluyen en La Orden clanes familiares popularmente conocidos en Estados Unidos y multimillonarios como los Rockefeller, los Harriman, los Davison (herederos en parte del clan Morgan y fusionados en buena medida con los Rockefeller), los Sloane (ventas minoristas), los Pillsbury (industria alimenticia), los Paine y los Weyerhauser, con clanes cuyo apellido puede no despertar ningún recuerdo al lector, pero que resultan de la más rancia aristocracia norteamericana y poseen enormes dosis de poder: los Whitney, Perkins, Stimson, Taft, Phelps, Bundy, Lord, Wadsworth, Vanderbilt y Gilman. Todos ellos miembros de La Orden durante generaciones enteras.

Continuara...
 
           



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